La sede de Sabanalarga de la Universidad del Atlántico fue escenario de una sesión descentralizada del Consejo Superior en la que se trazaron líneas clave para el futuro institucional, con énfasis en la estabilidad financiera, la calidad académica y la gobernanza universitaria.
El gobernador del Atlántico y presidente del Consejo Superior, Eduardo Verano, lideró la jornada en la cual resaltó los avances estructurales que hoy posicionan a la universidad en un momento de solidez. “Hoy se avanzó en la definición de la estructura del Consejo Superior y en la aprobación del cronograma para la escogencia de los representantes de estudiantes, docentes, egresados y exrectores”, afirmó Verano.
El mandatario destacó que uno de los puntos centrales fue la revisión de los estados financieros que evidencian un cambio sustancial en la salud económica de la institución.
“La universidad ha tenido una evolución supremamente importante, pasó de estar en Ley 550 hace unos años a una situación de superávit que nos da fortaleza para crecer e invertir con tranquilidad”, sostuvo.
En ese contexto, Verano citó cifras presentadas durante la sesión para respaldar el buen momento financiero de la institución. “El patrimonio creció alrededor de 100.000 millones de pesos en el último año, lo que confirma que estamos en una senda de estabilidad que nos permite pensar en grande”, expresó, retomando datos expuestos por el delegado del Ministerio de Educación, Juan Carlos Bolívar.

El delegado del Ministerio de Educación, por su parte, reforzó esta visión positiva al destacar el impacto de la política pública en el fortalecimiento de las universidades. “Recibimos un balance positivo en términos financieros; esta estabilidad nos permite actuar sin la presión de la urgencia económica y proyectar una universidad con mayor alcance”.
El funcionario del orden nacional también destacó la importancia del plan de formalización laboral como un eje de calidad institucional. “Estamos hablando de más de 237 vacantes que se ofertarán, en uno de los planes más ambiciosos del país, lo que impacta directamente en la dignificación laboral y en la calidad educativa”, aseguró.
Otro de los ejes abordados fue el fortalecimiento de la calidad, en medio de la implementación de nuevas políticas educativas y la revisión de programas académicos. Verano explicó que “hubo una discusión muy interesante sobre el nuevo sistema de calidad, el impacto en la formación de los profesores y la necesidad de consolidar una universidad con estándares cada vez más altos”.
En esa línea, Bolívar agregó que el Consejo Superior no solo abordó temas administrativos, sino estratégicos. “Este fue un consejo que tocó temas clave para proyectar la universidad del futuro, una institución que dialogue con la tecnología, el territorio y el desarrollo productivo”, señaló.
El rector Rafael Castillo Pacheco destacó la articulación lograda entre los temas financieros y los retos institucionales. “Hemos hecho una gran convergencia entre el estado financiero y los desafíos de la universidad, con ideas extraordinarias y aportes sustanciales para su devenir”, afirmó.
Castillo también resaltó la aprobación del calendario electoral como una señal de organización institucional. “Definimos con suficiente antelación todo el calendario electoral para estudiantes, profesores y egresados, lo que fortalece la participación democrática interna”, explicó.
En cuanto al futuro académico, el rector enfatizó la necesidad de pertinencia en la oferta educativa.
“Hay una sensación clara de que la universidad debe reevaluar programas, conectarse con el sector productivo y ofrecer carreras que generen oportunidades reales para los jóvenes”, expresó.
Durante la jornada, recorrieron las instalaciones de la sede, verificando la normalidad académica y el funcionamiento de los servicios. Verano destacó las condiciones del campus y su impacto en la región.
“Esta es, sin duda, una de las sedes más lindas de la universidad, con teatrino, laboratorios, biblioteca y espacios adecuados para una formación integral”.
La sede de Sabanalarga alberga actualmente cerca de 1.200 estudiantes en seis programas académicos y se encuentra en un terreno de nueve hectáreas con vocación agroindustrial.
