
Este año habrá desafios y tensiones en materia de seguridad ciudadana. El Delito y homicidio se ha desacelerado dice OSC de UNI NORTE
Por: Angie Caicedo y Jesús Anturi
El Observatorio de Seguridad Ciudadana de Uninorte presentó el informe trimestral con los indicadores de seguridad en la ciudad y el departamento. Además, se realizó un panel en el que se discutieron los principales desafíos y estrategias para mejorar la seguridad urbana
De acuerdo con el Observatorio de Seguridad Ciudadana de Uninorte, el 2025 seguirá siendo un año de tensiones y desafío en materia de seguridad ciudadana, enfrentamientos entre estructuras ciudadanas y dinámica preelectoral. Sin embargo, el informe con los indicadores del primer trimestre del año, presentado el miércoles, 2 de abril, evidencia que el delito de homicidio ha tenido una leve desaceleración.

Los resultados del informe fueron presentados durante un diálogo sobre seguridad ciudadana, que contó con la participación de Janiel Melamed, director del Observatorio de Seguridad Ciudadana; Luis Trejos, director del Instituto de Estudios Políticos (IDEPI); Edwin Urrego, brigadier general y comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla (MEBAR); y Catalina Miranda, representante de la Fundación Ideas para la Paz (FIP).
De los 10 indicadores de violencia y criminalidad medidos en Barranquilla entre 2024 y 2023 por el observatorio, ocho han disminuidos (extorsión, lesiones personales, hurto a personas, hurto a comercio, hurto a residencias, hurto a autores, hurto a entidades financieras, y violencia intrafamiliar), mientras que dos mantenían una tendencia creciente: homicidios y delitos sexuales. De ahí lo positivo de que en este comienzo de año los homicidios hayan presentado una tendencia de crecimiento negativa.

Señala el informe del observatorio que la situación en Barranquilla muestra una desaceleración y cierra el trimestre con una leve disminución de 2 casos frente al trimestre del año anterior. “Si bien enero inició con 52 homicidios en la ciudad, las acciones de las autoridades en clave de investigación judicial, captura y judicialización de individuos de alta peligrosidad y dinamizadores de sicariato, permitió un desaceleramiento en febrero (-50 %) y mantuvo intervalos de tendencia en marzo (-6 %)”, se lee en el informe.
Otra es la situación en los municipios restantes del Atlántico que no hacen parte del área metropolitana de Barranquilla, donde se ve una tendencia de detrimento vertiginoso y acelerado. Los municipios de Santo Tomás, Sabanalarga y Juan de Acosta son considerados de “muy alto riesgo” por su posicionamiento estratégico como nodos de interconexión territorial.
El panorama que presenta el informe fue discutido por los invitados, quienes enfatizaron que uno de los puntos clave es diseñar estrategias de seguridad integral, que combine el fortalecimiento institucional con el trabajo comunitario. Además, se destacó el papel de la tecnología en la prevención del delito y la necesidad de mejorar la coordinación entre los distintos actores involucrados en la gestión de la seguridad.
Daniel Melamed, director del observatorio, resaltó la colaboración entre diferentes actores sociales para abordar la seguridad en Barranquilla y la región Caribe. “Con este evento buscamos un espacio de acercamiento entre las autoridades, la ciudadanía y el mundo académico. La desaceleración de homicidios en Barranquilla es un avance importante, pero debemos seguir trabajando de manera integral, no solo con indicadores absolutos, sino con una batería de dinámicas que nos permitan abordar la seguridad desde diferentes ángulos”.

«El aumento de grupos armados disidentes ha generado un panorama complejo en Barranquilla y en otras partes del Caribe. La fragmentación de la paz total ha complicado la respuesta estatal al crimen organizado, y este es un desafío que debemos enfrentar a nivel nacional y local», Luis Trejos, director del IDEPI de Uninorte.
Por su parte, el brigadier general Edwin Urrego, comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, se refirió al trabajo conjunto entre la Policía y la comunidad para combatir las estructuras criminales. «El trabajo con la comunidad es clave para mejorar la seguridad. La Policía Nacional tiene la responsabilidad de actuar, pero necesitamos también la colaboración activa de los ciudadanos. Los buenos somos más, y por eso invitamos a todos a ser gestores de la seguridad, desde su propia seguridad hasta la de su familia y vecinos».
Desde la perspectiva de Catalina Miranda, representante de la Fundación Ideas para la Paz (FIP), es crucial entender que la seguridad no depende solo de las fuerzas del orden, sino de una estrategia que involucre a la comunidad, a las instituciones educativas y a la sociedad en su conjunto. “Solo trabajando juntos podremos lograr avances sostenibles en la construcción de un entorno seguro», explicó.

El informe del Observatorio de Seguridad Ciudadana
Durante la presentación del informe sobre la situación actual de la seguridad en Barranquilla y la región Caribe, se abordaron aspectos como el aumento de los delitos de extorsión, la disminución de homicidios en la ciudad y el impacto de las estructuras criminales en la región.
Panorama nacional y fragmentación de la Paz Total: Entre 2022 y 2024, ha aumentado la presencia de grupos armados disidentes, lo que ha debilitado el control estatal y fragmentado la estrategia de «paz total», generando incertidumbre y limitando la respuesta contra el crimen organizado.
Impacto en Barranquilla: En la ciudad, aunque los homicidios intencionales han disminuido levemente, otros delitos como la extorsión han aumentado, y el 85 % de los homicidios son sicariales, lo que refleja desafíos continuos en la seguridad urbana.
Narcotráfico y microtráfico: La producción de cocaína ha aumentado, intensificando la lucha por el control territorial y la violencia, especialmente en áreas cercanas a puertos y corredores viales.
Perspectivas para 2025 y Recomendaciones: Se espera una desaceleración de homicidios en Barranquilla, pero un aumento en otros municipios del Atlántico. El observatorio recomienda fortalecer la coordinación institucional, capacitar a las autoridades, intervenir en zonas de microtráfico y prepararse para los desafíos del escenario preelectoral.