Columna del periodista deportivo Ahmed Aguirre
El título de esta nota podría ajustarse al tiempo actual del equipo Junior que este domingo ante el Bucaramanga, rubricó su deseo e interés de hundirse en el fondo del futbol colombiano. Más que vergüenza, más que ridículo y mucho más que desastroso, lo visto ante los búcaros es el fiel reflejo de un camino espinoso que ha llegado a la horrible noche que la historia nos revela en nuestro himno patrio.
Es -a nuestro juicio- el fiel reflejo de un andar sin brújula y equivocado de las últimas semanas, quizás irresponsable por parte de quienes conforman la nómina del club. Hace menos de cinco meses nos alzábamos con un segundo título de campeón seguido y con una visión pretenciosa que a juicio del entonces técnico Alfredo Arias alcanzaría para conseguir el tri de forma continua. Ilusión echada por tierra por un equipo que quizás, se creyó sobrado de lote, superior a todos y que con base a tales creencias se durmió en los laureles, pero impregnado a lo mejor de indisciplina; de ese entrenamiento que los entendidos llaman entrenamiento oculto, fuera de camerinos y canchas y entronizado en esquinas, bares y cantinas. Por lo menos esa es la sensación que muchos creen seriamente. Increíble creer que un plantel bicampeón llegue tan bajo con los mismos protagonistas y aun, reforzado con otros elementos considerados verdaderos refuerzos.
Podríamos contar con dedos de una mano a los jugadores que podrían caminar con frente en alto. Ejemplo de ello, con nombre propio: Teófilo Gutiérrez, el demás edad, el más desgastado por el tiempo de años consumidos, pero con una alta dosis de su calidoso fútbol, que es desperdiciado por los demás compañeros.
Displicencia en el cobro de un tiro penalti que pudo haber cambiado las suerte, displicencia para concretar otra ocasión de gol frente al arquero y desperdicio de otras ocasiones claras de gol de uno de los grandes referentes como Luis Fernando Muriel, creyéndose quizás la intocable figura.

Con elementos como Harold Rivera, Jermein Peña, Daniel Rivera, Pablo Ortiz, Fabián Ángel, Guillermo Celis, Jeisson Suarez, Jean Pestaña, Jesús Rivas; no solo desubicados en la ancha, sino sin espíritu competitivo, caminantes parsimoniosos, complacidos en el mínimo esfuerzo y comprometidos solo con formar parte de una escuadra en la que muchos otros quisieran estar.
Increíble ver a los jugadores cansados, desganados, sin esfuerzos. Con la mente solo en ocupar un
espacio pequeño en el campo. Tampoco entusiasma ver a un técnico como Sebastián Viera,
sentado al lado de su padre o de pie lejos de la raya, sin inmutarse, con la mirada perdida y sin
gesto ni indicaciones a sus pupilos. Conformes todos.
Razón parecen tener quienes estiman los entrenamientos ocultos Hay nombres conocidos públicamente; citaremos uno, el extremo Canchimbo indo, de quien se tejieron enormes elogios en sus inicios y venido a menos en siguientes partidos, cansado y desganado, sin compromiso ni esfuerzo alguno en recuperar balones perdidos. “Con los humos crecidos”, Dicen.
En fin, lo del Junior actual pasó del Cielo a la tierra, de lo sublime en dos campeonatos seguidos a una penosa realidad que muchos califican de grotesca y perversa. No podemos afirmar en forma total la anticipada liminación y entrega de un titulo que aun se tiene, pero que a nuestro criterio ya se perdió. Lo del Junior, como lo expresamos en el título de esta nota, nos deja un sentimiento de espanto, de aversión, repugnante, que no deja más que rechazo general.

Al técnico Viera y jugadores como Celis y compañía, la hinchada exige dejar de cantar las desgastadas frases como “seguiremos trabajando”, nos faltó concentración, cometimos algunos errores que hay que corregir, todavía tenemos posibilidades, y seguiremos luchando”…
Si, Guillermo Celis es reiterativo igual que Ángel, Rivera y demás en sala de prensa después de cadavergonzosa derrota: “No estamos a la altura de esta camiseta roja y blanca”. Solo que una y otra vez seguimos escuchando la misma excusa. Señores. De verdad ustedes, quienes conforman este Junior 2026-segundo semestre- han caído no en la maldad, sino en la perversidad ante una hinchada que cada vez es más y más maltratada bajo la indolencia de sus protagonistas que son ustedes.
La historia de la divisa es muy hermosa y plena de grandes acontecimientos. Por favor no sigan manchándola con desdén y falta de profesionalismo.
Ahmed Aguirre
