A propósito del nuevo Director técnico del equipo Junior, el periodista deportivo Ahmed Aguirre, en su columna 'No hay Quinto malo' se refiere a la llegada del nuevo timonel del equipo roji blanco
«NO HAY QUINTO MALO»
Ahmed Aguirre Acuña
Dice el refrán beisbolístico que “No hay Quinto malo”…los barranquilleros, caribeños y radicalmente los llamados de verdad Hinchas junioristas, confían y confiamos que sea cierto o por lo menos, que por esta vez, se convierta en realidad.
La llegada del profesor Alfredo Arias, nuevo técnico del equipo rojiblanco, copa la atención y expectativa de la afición seriamente golpeada al final del cuadrangular del Grupo A en el que Junior vergonzosa y tristemente ocupó el último puesto con apenas un punto de 18 posibles. Aunque nos asalta el temor de pronunciamientos de técnicos que cuando llegan al club rojiblanca prometen, casi que afirman que vienen a darlo todo, a ganar y ser campeones y terminan con un “Chorro de Baba” insoportable para el público. Alfredo Arias Sánchez, ex técnico del Santafé, Independiente Medellín y del Deportivo Cali sin conseguir título alguno lo dijo a su arribo a Barranquilla: “Vengo a ganarles a todos y ser campeón con el Junior”.
Y de ese tanto testimonio del que hemos sido testigos, permítasenos dudar. Claro con algo de optimismo y creencia de que al final pueda darse esa conquista tanto prometida. Uno de los uruguayos de nombre Julio Avelino Comesaña cumplió en su tercer intento. Tras fracasar en 1991 y 1992, consiguió el campeonato en 1993. Y tras varios intentos más, por fin en su versión 9 consiguió precisamente la corona número 9 con el equipo tiburón.
De Uruguay guardamos algunos gratos recuerdos. Quienes tuvimos el honor de ver regresar cal Junior después de 12 años de ausencia en competencia profesional, degustamos calidades de dos exmundialistas del 66 en Inglaterra: Nelson Díaz extraordinario zaguero central y William Martínez quien llegó como jugador y terminó de técnico en 1967.
Recordamos también a Luis MIloc, llamado el “Marciano”, aquel que alguna vez dijo que los balones del Junior no entraban a la puerta porque los palos del arco eran cuadrados. Aquel mismo que fue reemplazado por José Varacka a finales del 75 cuando el “Puchero” lo desalojó para comenzar un proceso que entregó el primer título de campeón en 1977 y previo dos títulos de apertura en 1976 y 1977. El mejor rendimiento de Miloc fue llevar al subcampeonato del 70 detrás del Deportivo Cali.
Un año después (1978) turno al bate para el uruguayo Mario Patrón, aquel que se trajo a Lorenzo Carrab (arquero), Gerardo Satriano (mediocampista), Rudy Rodríguez y Alberto Santelli (delanteros). A Patrón no le fue bien y cedió el paso a Marcos Coll y Carlos Peña (encargados) hasta cuando llegó Miguel Ángel “El zurdo” López.
Aunque Comesaña ha sido el más ganador de los técnicos en el Junior: 1993, 2018 y 2019– también se le recuerda por aquel episodio de 1991 cuando en plena Juniormanía y cuando Junior figuraba como gran favorito para campeonar, el titulo se escapó- a criterios de muchos- por la pelea interna que tuvo con el paraguayo Javier Ferreira considerado ídolo de la hinchada. También se recuerda el cuadrangular vergonzoso de 1992 cuando Junior de Julio Comesaña, de seis juegos no pudo conseguir ni un punto.
Con Alfredo Arias, renace la esperanza y la ilusión de llegar a un nuevo título, a la conquista número 11 que desde 2023 no ha sido posible a pesar de haberse conformado nóminas de supuestamente figuras del balompié colombiano. La frustración ha sido constante desde entonces. La más reciente al mando del venezolano Cesar Farías distinguido más por su verborrea y sus “peleas” con periodistas que con mejor análisis de juegos.
“No hay quinto malo”–dice el refrán-y ojalá que con Alfredo Arias pueda cumplirse aquella sentencia que en beisbol casi siempre es verdad y que en fútbol, por lo menos para los junioristas, confiamos se haga realidad.
